Líder comunitaria
Cleyda murill0
Cleyda María Murillo Lemus
Nació en Moravia el 12 de marzo de 1972, a las 11:00 de la noche. Es madre, abuela, hija y una mujer profundamente enamorada de su comunidad.
Perteneciente a la Fundación Oasis Urbano y al grupo ambiental Sembrando Vida, Cleyda ha dedicado gran parte de su vida a liderar procesos sociales, enseñar y compartir su pasión por la cocina. Se siente parte viva de esta tierra, donde asegura que “todo se siente con amor”, y desde ese amor ha trabajado incansablemente por su gente y su barrio.
“Nos tocó la violencia muy fea”, recuerda. Los tiroteos eran parte del paisaje cotidiano y los cuerpos sin vida aparecían en curva del diablo botadero de los muertos de toda la ciudad. “Yo debía haber terminado alcohólica o perdida dice, pero mi mamá me enseñó que uno no podía rendirse”. En medio del miedo, ella encontró refugio en el liderazgo comunitario.
A los 15 años se vinculó al grupo juvenil de la parroquia, y más tarde participó en programas de conciliación en equidad. Aprendió primeros auxilios, a coser heridas y a atender partos.
Todo lo hacía por ayudar a su comunidad y, sobre todo, por no convertirse en una víctima más del entorno. En los años noventa, cuando los conflictos entre grupos al margen de la ley, se intensificaron, fue señalada injustamente y tuvo que esconderse durante nueve meses. “Todo el mundo decía que yo era miliciana, me tocó encerrarme embarazada, con mis hijos”, cuenta. Aun así, nunca abandonó su compromiso con la paz ni su deseo de enseñar a los demás a resolver los conflictos dialogando.
Su trabajo como conciliadora fue uno de los más significativos: ayudó a reducir la violencia en su barrio promoviendo la palabra en lugar de las armas. Más tarde, impulsó la empresa Servihogar Mano Activa, conformada por mujeres cabeza de familia que prestaban servicios domésticos dignos. “No se trataba de limpiar casas, sino de devolverle la alegría y el orden a los hogares”, explica. Con esa iniciativa logró ayudar a sus hijos a terminar el bachillerato y se ganó el respeto de su comunidad.
A lo largo de los años, también participó en diferentes procesos sociales y fundaciones, entre ellas Oasis Urbano y el grupo ambiental Sembrando Vida, con los que ha recuperado más de diez espacios públicos. Uno de sus mayores logros fue la creación del Parque Explora, un proyecto que nació de las mesas de trabajo comunitarias para cambiar la imagen de Moravia. “No fue idea de la Alcaldía, fue de los líderes. Nosotros soñamos con eso para que los niños tuvieran otro futuro”, dice con orgullo.
En la actualidad Cleyda enseña gastronomía al los jóvenes y adultos del barrio. Dice que su mamá le inculcó para que aprendiera a cocinar, y aunque en su momento no era una de sus pasiones, hoy agradece esas lecciones. “Nunca imaginé ser profesora, pero Dios me puso aquí”, comenta entre risas.
Su cocina se ha convertido en un espacio de encuentro, donde se mezclan aromas, risas y enseñanzas sobre el valor del trabajo.En el año 2019, su labor fue reconocida con un viaje al exterior, un premio a toda una vida de servicio comunitario. “Fue la primera vez que salí del país cuenta emocionada. Me di cuenta de que el amor que uno da aquí también puede cruzar fronteras”. Ese viaje simbolizó el fruto de años de esfuerzo, resistencia y fe.
Cleyda Murillo sigue viviendo en Moravia, el mismo lugar donde nació hace más de cincuenta y tres años. La fundación donde actualmente es docente de cocina se ha convertido en un punto de encuentro para todos. A través de su labor, más que enseñar a cocinar, ha logrado inculcar valores en sus alumnos, motivándolos a creer en sus capacidades y a compartir con amor lo que aprenden.